martes, 21 de octubre de 2008

Que corra el aire Sarko

Merkel está cabreada, según los periódicos. Por lo visto el Sarkozy es muy efusivo con ella, y en las reuniones entre mandatarios y todo esto le pega unos achuchones que la deja tontorrona. Este Sarko es incorregible, parece que no le basta con la Bruni que tiene en casa. El estilo alemán es más seco y distante, y tanta efusividad abruma a la buena mujer.

Esto me ha recordado a la típica persona que todos conocemos que no mantiene la distancia personal contigo, o tiene otro concepto de la misma. No le conoces mucho pero se te pone a hablar encima de ti, te coge, te habla a 10 cm de la oreja, te echa su aliento cerca de la cara. Le escuchas mientras das pequeños pasitos hacia detrás, pero siempre es más rápido y te recupera el terreno. Ese tipo de personas son incansables.

Total, que esto ya está estudiado, se llama PROXÉMICA, y describe las distancias entre las personas cuando se comunican. Tenemos la distancia íntima (cuando hay rollete), la personal (amistoso o de trabajo), la social (extraños) y la pública (grupo de personas). Y varía según las culturas. Que curioso.

http://es.wikipedia.org/wiki/Prox%C3%A9mica

Bueno, después de todo lo de Sarko y Merkel no lo veo tan importante. Históricamente, los mandatarios de estos 2 grandes países no es que se hayan metido mano, es que se han jodido bien durante unos cuantos siglos.

martes, 7 de octubre de 2008

Más dura está siendo la caida

Todo gira como una rueda. Arriba y abajo. Respiración e inspiración. Expansión y recesión. Subidón y bajón. Es el orden natural de la vida. Hace sólo unos años en Valencia muchísima gente especulaba con pisos. Era una forma de sacarse un dinero fácil y rápido. Otros se habían comprado un piso sobre planos para irse a vivir y al acabar la construcción les ofrecían el doble por venderlo. Es sólo un ejemplo a pie de calle del germen de esta crisis tan galopante.

Todo subió y subió, el globo se infló. Más construcciones, más créditos para las constructoras que querían construir más y necesitaban financiación. Mas préstamos para los compradores de los pisos, tanto para los que lo comprababan para vivir como para los que querían revenderlo al poco tiempo, animados por el boca a boca de los que ya lo habían hecho. Los bancos a prestar pasta y pasta.

Hasta que se acabó la líquidez, los bancos empezaron a cortar el grifo, la demanda bajó, los precios estaban por las nubes debido a la especulación. Las constructoras dejaron de ingresar dinero por ventas de pisos, y necesitaban ese dinero para los nuevos proyectos que tenían en marcha. Algunas como Llanera hicieron suspensión de pagos, ¿dónde fue todo el dinero que ganaron en la época del Boom inmobiliario?

La avaricia rompe el saco. Y en la economía de hoy en día ha sobrado avaricia. De momento pienso en el globo económico deshincharse frenético volando por la sala de Wall Street y no me entristece demasiado. Veo a los brokers ambiciosos persiguiendo el globo con sus rostros desencajados. Incluso me brota una sonrisa burlona. Pero luego pienso que como siempre los de abajo pagaremos los errores estratégicos de los de arriba y se me borra esa expresión rapidito.
Más dura está siendo la caída.